Las Hermanas Dominicanas del Espíritu
Santo, pequeña congregación fundada por el Padre Dominicano Pio Alberto
Del Corona (1837-1912), ha sido aprobado por el Papa en persona, Pio IX,
el 8 de mayo de 1872 durante una audiencia concedida a su Fundador y a
la primera Superiora, Elena Bruzzi Bonaguidi.

El objetivo principal ha sido formar un “Asilo” de almas contemplativas
entregadas, por voluntad del Beato Pio IX, a la educación de las niñas.
A las Hermanas les ha sido confiado un programa de vida mixta: de la
contemplación (vida contemplativa - interior) tiene que surgir el
apostolato que se manifesta en la caridad del contacto con el pròjimo (vida
activida - exterior). Recientemente la
actividad educativa ha sido reemplazada por la
asistencia a las
mujeres ancianas.
Desde el principio, el Padre P. A. Del
Corona quiso que su “Asilo” se dedicara al Espíritu Santo y que sus
hijas se intercambiaran entre ellas el saludo con las palabras de San
Gregorio Magno: “El Espíritu Santo es Amor!.”
Para vivir por lo tanto el espíritu del
Fundador, las religiosas no pueden contentarse solamente con invocar el
Divino Paraclito, el Espíritu Santo, sino que deben difundir su devoción.
A este objetivo las Hermanas tienen que meditar los textos que revelan y
explican el Espíritu Santo: empezando por la Biblia y la Liturgia,
continuando con los Padres y los Doctores de la Iglesia (especialmente
Santo Tomás de Aquino y San Juán de la Cruz).
